Ella no durmió.
Se incorporó a las cuatro de la mañana, renunció a fingir y apretó la cruz entre las palmas de las manos como siempre hacía cuando el mundo se volvía demasiado ruidoso dentro de su cabeza.
R + S. Julio. Mantén esto a salvo.
No C. No Claira.
Ya la había dado vueltas una docena de veces, y cada vez llegaba al mismo lugar incómodo… La chica de aquella fotografía tenía su cabello, su complexión, su forma exacta de pararse con una mano ligeramente extendida. Pero la inicial estaba ma