Livia
Las palabras de Alessio me dieron vueltas en la cabeza el resto del día, haciéndome olvidar un poco el asunto de mi hermano. Era extraño que me lo dijera él; estaba claro que lo hizo para animarme después de verme tan rota, pero tampoco tenía motivos para mentirme.
Estuve en la terraza toda la tarde, mirando el mar y su suave oleaje. Habían llegado dos embarcaciones con armas; Vittorio se encargó de recibirlas en ausencia de Matteo. No tenía idea de dónde había ido, no lo dijo, y al caer