Livia
Cogí el miedo, la moralidad, y las encerré en un baúl, enviándolas al fondo de mi ser. En aquel momento no estaba para cuestionarme si lo que hacíamos estaba bien o mal, ni pensando en que después me pesaría. No. Era momento de sobrevivir, porque aquella gente había entrado con un solo objetivo: matarnos.
Seguí a Matteo en todo momento. No sabía hacia dónde me guiaba, pero mi instinto me decía que confiara en él y me aferrara a todo lo que me decía.
Todo el salón que antes fue una bonita