Livia
Aun sabiendo que estaba lejos de mí, sentí miedo. Mucho miedo al imaginarme cumpliendo con ese juramento escrito en esa nota. Olvidé quiénes me rodeaban, olvidé la comida y solo me levanté de la mesa, saliendo del comedor. Aire, necesitaba aire fresco.
—Cierren las entradas. Nadie sale y nadie entra hasta encontrar a quien trajo esta maldita nota. ¡Interroga al personal, a todos! —escuché la voz de Matteo ordenándole a alguien. No presté atención. Seguí mi camino hasta llegar al jardín y