Mundo ficciónIniciar sesiónEra como si hubiera olvidado su sabor exquisito. Quería volver a paladearlo, quería volver a perderme en su efecto embriagador. Lo hundí cuanto pude en mi boca y Mael se estremeció de pies a cabeza con una queja ronca, alzando apenas las caderas.
Era obvio que acusaría los largos meses que nuestros cuerpos pasaran separados, y no tardó en derramarse en mi boca. Bebí de él con ansias, paladeando cada gota de miel y madreselva que c







