Mundo ficciónIniciar sesiónEl establo se hallaba tras una de las últimas casas del pueblo, a tiro de piedra del bosque. Los animales se agitaron cuando nos escabullimos dentro, pero Ragnar aseguró que no había peligro de que los mugidos y balidos atrajeran atención indeseada. Encontramos una prolija pila de ropa sobre una gran bala de heno a pocos pasos de la entrada. Nos apresuramos a cambiar, vestirnos y envolvernos en las toscas mantas, porque no era una noche para ir en mangas de camisa.
Pronto escuchamos lo







