Mundo ficciónIniciar sesiónLa primera vez que vi al rey Alvar, no pude evitar que mi corazón latiera más rápido. Porque tenía un parecido físico inquietante con Mael y sus hermanos. Alto y fornido, pálido, ojos azules, pelo azabache, la nariz recta y las facciones, fuertes pero agradables, que caracterizaban a los hijos de la reina Luna. Olena advirtió de inmediato mi agitación y me dirigió un guiño cómplice.
—Tranquila, Sivja —me susurró—. Ya sé que a primera vista parece un lobo, pero no tiene ningún vínculo c







