Sylvia sintió que el corazón le daba un vuelco y levantó la mirada hacia él.
¿No debería haberla felicitado por ganar el premio?
¿Por qué la felicitaba por haber llamado su atención?
Ella no quería disfrutar de esa atención.
Hiram fijó la mirada en los ojos que se ocultaban tras su máscara. Sus labios finos se curvaron lentamente en una sonrisa ambigua, y sus ojos castaños, de un brillo casi demoníaco, parecían un abismo sin fondo, como un infierno aguardando su llegada.
De pronto, un escalofrí