—Esa pregunta se la harás a Lucy en el infierno —dijo Sylvia con frialdad—.
—Yo no estoy aquí para responder dudas.
—Estoy aquí para enviarlas a verla.
La miró sin pestañear.
—¿Qué dices?
—Si puedes hacerlo, dejaré a Bella con vida.
—Si no… hoy terminaré con las dos.
—Sylvia… —intentó Jenny recurrir de nuevo a la vieja táctica, queriendo hablar de lo bien que la había tratado en el pasado.
Sylvia apretó los dientes y la interrumpió con voz helada:
—¡Respóndeme ahora mismo!
Jenny temblaba, aplas