Al oír eso, Bella sacó la cabeza de debajo de las mantas, movió los ojos con ansiedad, se destapó y bajó de la cama. En pantuflas, corrió hasta la puerta, la abrió de golpe y miró a Fabian.
—Papá, ¿vas a mandar a alguien a Isla de Ceniza para ver si esa bastarda de Sylvia sigue allí? ¿O ya la encontraste y la mataron?
Llevaba varios días encerrada en casa, sin lavarse la cara ni peinarse. En ese momento tenía el cabello enmarañado, como una criatura salvaje, y asustó a Jenny al verla.
Fabian fr