—Ella… —los ojos de Andy giraron a toda velocidad. No podía decir que había intentado coquetear con ella, había salido mal, había resultado herido y encima le habían robado el móvil. Sin tiempo para inventar más mentiras, solo pudo contar la mitad de la verdad—. Ella me pidió que le ayudara con algo, sí, con un encargo.
—¿Un encargo? —Bella se quedó paralizada un segundo y de pronto reaccionó—. ¿No recuerdo que tu familia se dedicaba a hacer documentos falsos?
—¿Bella, tú sabías a qué se dedica