Con un suspiro resignado, me moví para recoger nuestras cosas hasta que Xaden me detuvo, tirándome hacia abajo sobre la manta con él.
"No te vas a ir a ningún lado todavía", ronroneó, cerniéndose sobre mí.
La forma en que me miraba, acalorada y apasionada, me mareó. Esas miradas normalmente conducían a una cosa. "¿A-Aquí...?", chillé, con la garganta seca. "¿L-Lo vamos a hacer aquí fuera, donde la gente nos puede ver?".
Algo brilló en sus ojos, ámbar con el sol poniente. "¿Es eso lo que quier