Punto de vista de Maeve
Recorrí con los dedos el increíble cuerpo de Xaden; su abdomen marcado por un paquete de seis tersos al tacto. Mi corazón martilleaba contra mi pecho a gran velocidad y mi respiración se agitó cuando me levantó del suelo y me sentó en la encimera. Sus labios cubrieron los míos en un dulce beso; era como si me pidiera permiso para besarme, temeroso de que pudiera rechazarlo.
Aún me dolía que no hubiera vuelto a casa anoche y que, en cambio, hubiera pasado la noche co