Me miró con ojos bajos.
Y, apretando su mano, le devolví la mirada con todo mi corazón y mi alma, esperando que él pudiera ver y sentir mi sinceridad, aunque no lo pudiera creer. "Quiero contarte todo… quiero poder vivir sin esta pesada carga y simplemente ser libre… pero n-no puedo… no cuando sé que es a expensas de otros".
Admitir todo esto en voz alta solo solidificó lo que más temía.
"Yo...", me atraganté, llena de emoción, bajando la cabeza, "No creo que alguna vez pueda escapar de esto.