Ya era hora de que encontrara a alguien con quien se pudiera soltar.
Con unos ojos en blanco que ocultaban pobremente su diversión, Xaden le tendió la mano. "Pásame esos informes de la frontera, ¿quieres?".
Burke recogió con diligencia el montón solicitado y se lo ofreció a Xaden, pero no antes de que sus ojos se fijaran en un peculiar accesorio enroscado en la muñeca del príncipe. Algo que nunca había visto antes.
"Qué es...", preguntó Burke de repente, señalando a Xaden, "¿esa cuerda