¡Si me tocaba, mi embarazo dejaría de ser un secreto...!
"Para, por favor", le insistí, alejando sus manos de mí y siendo lo más educada posible. Se me calentó la cara, mortificada. "¿Por qué me estás diciendo todo esto?", pregunté.
"Oh, bueno... ¿no necesitas ayuda para cortejar al Príncipe Xaden?", preguntó, ladeando su delicada cabeza, desconcertándome aún más. ¿De dónde habría sacado esa idea? "Quiero ayudarte con eso, porque él y yo solíamos... ya sabes...".
¿Solían...?
De repente, algo