Ya no estaba en manos de Isabelle.
Punto de vista de Maeve
En cuanto me enteré de que se iba a celebrar otro banquete en el palacio real, al que desgraciadamente se consideraba obligatoria nuestra asistencia, se me hundió el estómago de espanto.
Una semana no era tiempo suficiente para recuperarme mentalmente de los acontecimientos del último, después de todas las sucias jugarretas que Isabelle me había gastado. Por no mencionar que no estaba ni de lejos preparada para enfrentarme de nuevo al