Mundo ficciónIniciar sesiónBianca.
Cerré los ojos. Respire muy hondo aspirando la humedad del ambiente.
Cuando los volví a abrir la escena había cambiado. No había nieve. No había ese rastro del coche que trajo a Giovanni Lobo. Él no estaba. No me miraba. No había venido a por mí. Fue una cruel ilusión de mi mente agotada.







