Los errores serán corregidos cuando el libro culmine.
Bianca.
—Las reinas no son azotadas, son ellas quienes azotan a sus súbditos.
El vestido que estaba atorado en mis caderas cayó al suelo, quedé en ropa interior negra. Había sido una buena opción elegir esa lencería. Los ojos verdes de Giovanni me acariciaban la piel expuesta, comenzaba a sentirme caliente.
No podía ver a los clientes, las luces hacían que todos quedaran en la oscuridad mientras nosotros éramos iluminados por grandes focos