Bianca.
Estaba en el medio del mar Barents, con dos enemigos cargados con una pistola que hacía sido apretada para matar al padre de mi hijo. El bebé no paraba de llorar, y yo no podía pensar en otra cosa, ¿cómo sabían en donde estábamos? ¿Por qué pudieron entrar?
Apreté con los dedos muy fuertes el arma que retenía en mis manos. Mi pecho se sentía dolorido, pero no podía dejarme vencer ahora.
Giovanni iba a aguantar.
Estamos hablando de mi hombre, podría aguantarlo todo y sobrevivir para conta