El aroma de Moonpetal era un fantasma sobre mi piel.
Era un susurro floral, tenue, un rastro de veneno que había quedado en la manga de Mira. Me senté completamente inmóvil en mi catre, con los dedos presionando el punto de mi mejilla donde su vestido me había rozado. El olor era una llave. Una llave que estaba abriendo una puerta en mi mente que ni siquiera sabía que existía.
Moonpetal.
El nombre resonaba en mi cabeza, un recuerdo del libro de letras en relieve que Ronan me había dado. El libro