Los días que siguieron a Havenstead se asentaron en un nuevo ritmo. La desesperación frenética había desaparecido, reemplazada por un viaje silencioso y decidido. Ya no estaban simplemente huyendo del poder de Elara o corriendo hacia una solución vaga. Caminaban con él.
Elara se había convertido en una navegante inesperada. Podía sentir las corrientes del mundo de una manera que ningún mapa podría mostrar jamás. —Por aquí —decía, señalándoles un rastro de caza que parecía no llevar a ninguna pa