Lorenzo lo había preparado durante dos semanas sin decírselo.
Adriana lo descubrió tres días antes del evento, cuando Lucía le envió el programa impreso de la inauguración de la Galerie Bellini en Mareterra: una exposición de patrimonio costero mediterráneo con veintitrés piezas de la colección Salvatierra autenticadas durante los últimos meses. Su nombre no aparecía en la lista de asistentes, sino en el catálogo, como titular de origen del fondo familiar y voz curatorial de las notas de sala.