Mónaco tardó treinta y seis horas en convertir el matrimonio en espectáculo.
Franco lo registró con esa parte de él que procesaba el mundo como si fuera logística: la velocidad con que una información cruzaba de los titulares a los comentarios de terraza, de los comentarios a los mensajes privados, de los mensajes privados a los pasillos de los clubes donde los hombres que movían dinero en el Principado tomaban decisiones que jamás aparecían en un acta. Treinta y seis horas desde la nota de Luc