**Punto de vista de Aria**
Pasó una semana sin nuevos ataques. El silencio que se asentó sobre la ciudad no era pacífico. Era pesado, vigilante, cargado de temor. Los negocios conectados con la familia Valente operaban a media capacidad; los dueños estaban demasiado nerviosos para mover grandes envíos. Los guardias duplicaron sus patrullas, con las manos nunca lejos de sus armas. Los teléfonos se mantenían cerca, con el volumen al máximo. Cada petardeo de coche, cada grito en la noche, parecía