**Punto de vista de Aria**
Valente llegó durante mi tercera intervención. Irrumpió en la habitación, con el abrigo cubierto de polvo, los ojos desorbitados hasta que me encontraron. Avanzó hacia mí y me agarró del brazo, apartándome de la mesa donde estaba extrayendo metralla del hombro de un hombre.
—Aria. No deberías estar aquí. Esto es… —Miró a su alrededor, al salón ensangrentado, a los hombres heridos, a la intensidad en mi rostro.
—Ellos me necesitan —dije simplemente, liberando mi brazo—