Punto de vista de Aria.
Un escalofrío me recorrió el cuerpo, a pesar del calor de la habitación. La absoluta seriedad de sus palabras no dejaba lugar a dudas. Era un hombre peligroso, y yo había entrado directamente en su mundo. No había vuelta atrás.
Un leve rugido en el exterior anunció la llegada del coche. Me acerqué a la ventana, mirando a través de las lamas de la persiana. Un elegante vehículo negro esperaba en silencio junto a la acera, con los cristales tintados en una oscuridad impene