Punto de vista de Aria
Un dolor sordo y persistente en el bajo vientre me despertó de un sueño ligero e intranquilo. Abrí los ojos lentamente, con la tenue luz gris que se filtraba a través de las pesadas cortinas. La habitación estaba demasiado quieta, demasiado silenciosa. El silencio mismo se sentía como una amenaza. En cuanto lo noté, mi pulso se aceleró frenéticamente. Mis manos volaron instintivamente hacia la dura protuberancia de mi vientre, presionando cuando el bebé se movió bruscamen