**Punto de vista de Aria**
Me quedé allí parada, mirando a Valente como si hubiera perdido la cabeza. Me palpitaba la cabeza por la droga que me habían inyectado, pero mis pensamientos ya estaban claros, afilados por una rabia cruda y ardiente que apartaba el aturdimiento. Todo mi cuerpo temblaba, pero me apoyé en la pared para no perder el equilibrio. Lo miré fijamente a los ojos.
—¿Qué enemigo? —pregunté con voz alta y cortante—. ¿De qué estás hablando? Yo no he estado con ningún enemigo. Amaro no es tu enemigo. El único enemigo que tengo ahora mismo eres tú.
Me miró como si le hubiera dado una bofetada. Apretó tanto la mandíbula que vi saltar el músculo. Sus manos se cerraron en puños apretados a ambos lados del cuerpo. La furia que siempre intentaba controlar estaba allí, en la superficie, caliente y peligrosa.
—Cuidado con lo que dices —me advirtió con voz baja y amenazante.
—No —le espeté—. He estado cuidando lo que digo desde el momento en que te conocí, y mira dónde me ha llev