**Punto de vista de Aria**
Me quedé allí parada, mirando a Valente como si hubiera perdido la cabeza. Me palpitaba la cabeza por la droga que me habían inyectado, pero mis pensamientos ya estaban claros, afilados por una rabia cruda y ardiente que apartaba el aturdimiento. Todo mi cuerpo temblaba, pero me apoyé en la pared para no perder el equilibrio. Lo miré fijamente a los ojos.
—¿Qué enemigo? —pregunté con voz alta y cortante—. ¿De qué estás hablando? Yo no he estado con ningún enemigo. Ama