Lina.-
La calma de Desmond, mirándome en silencio sin mover un solo musculo, escuchándome atentamente, me ponía más nerviosa, pero debía por primera vez ser sincera con él, porque ahora se trata de que mi mejor amiga y su hijo regresen a salvo.
— ¿Qué hiciste al ver eso? –preguntó, su tono resonó en la habitación con fuerza aunque él no había elevado la voz.
Volví a llenar mis pulmones de aire, mis manos tensándose debajo de las sábanas blancas.
— Me paralicé… uno de ellos me miró fijamente