Emil.-
El rostro lleno de sudor de Desmond aunque borroso, visible, solo a momentos en el que mis ojos se abren y se cierran, siento la presión en mi pecho.
— ¡Aguanta Emil, no te puedes morir! ¡NO TE PUEDES MORIR!
Mis fuerzas se van desvaneciendo rápidamente, tomo lo último que me queda para quitarme la mascarilla de oxígeno.
— P…Pr… protege a… Nadia
Después todo se volvió oscuro y mis ojos se cerraron en un sueño muy profundo.
Nadia.-
Miro de nuevo el celular, Emil debió haber