Nadia.-
— Otra vez –podía sentir el tono exasperado de Emil cuando por tercera vez intento desarmar una nueve milímetros en el tiempo que él me estaba exigiendo, suelto un suspiro cargado de frustración siempre pensé que lo más difícil es quitarle la vida a alguien que lo es, pero mis manos parecen grasa no logro mantener el control de estas cosas y con la mirada inquisitiva y sexi de mi marido, menos “concéntrate Nadia”.
Ya con la frustración en el límite, me acerco y examino la pistola, mis m