—Madre… —la voz aniñada de Ignasi asombra a Emily dándole a entender el grado de daño que le hizo al muchacho —¡Madre… madre! No… no, no, no, no, no —se lanza sobre ella a cubrir la herida.
La culpa lo corroe, ver a su madre sin vida en el suelo rodeada de sangre es un insulto a su deber como hijo protector.
—Ignasi —Emily lo llama sin acercarse —¡Ignasi basta! Ignasi —llama casi con desesperación —. Mírame —tiembla como una hoja —¡Mírame! — grita. Él la mira con tristeza reflejada en el rostro