La mañana en la oficina de Westerfield Enterprises había comenzado con una falsa sensación de control. Declan trabajaba con una intensidad febril, revisando contratos y proyecciones con la esperanza de que el trabajo duro silenciara el zumbido persistente en su cráneo. Sin embargo, la paz se rompió con el sonido metálico de una notificación: un correo electrónico del Dr. Aris.
> "Declan, el tiempo de las dudas se ha agotado. Los últimos análisis indican una presión intracraneal que no podemos i