Declan había salido de casa con la mente hecha un nudo, pero el destino le jugó una broma pesada. A mitad de camino a la oficina, se dio cuenta de que había olvidado una carpeta crucial con las firmas originales para la licitación del puerto. Maldijo entre dientes y dio un giro violento en U.
Al regresar al Penthouse, el silencio que encontró no era el habitual. Al acercarse al pasillo que conducía al estudio de Valentina, se detuvo en seco. Sus zapatos de cuero no emitieron ruido sobre la alfo