El flash de las cámaras no cesaba, pero entre los murmullos de la élite de la ciudad, la perplejidad era el plato principal. La noticia de que Edward Sutton se comprometía con Verónica, apenas semanas después de haber estado a punto de casarse con su hermana Valentina, era un escándalo delicioso para la prensa y confuso para los socios.
Verónica, sin embargo, estaba en su elemento. Aferrada al brazo de Edward, sonreía con esa mueca ensayada de triunfo, absorbiendo cada mirada como si fuera oxíg