Como todo ciclo tiene su cierre, llegó el momento de la despedida. El aire fresco de la mañana parecía limpiar los últimos rastros de la tormenta. Valentina se acercó a Margot y, con una sinceridad que le brotaba del alma, le agradeció por su hospitalidad y por la calidez que le había brindado sin siquiera conocerla. Declan hizo lo mismo; con un gesto inusualmente afectuoso, abrazó a la mujer que lo había visto crecer en sus visitas a aquel refugio, sellando así su gratitud.
Una vez en el auto,