A la mañana siguiente, la lluvia había cesado, dejando ese olor a preticor hasta en el aire. Declan fue el primero en despertar, encontrando a Valentina profundamente dormida, con la cabeza casi apoyada en su hombro. Se quedó un momento observándola, admirando la paz de su rostro antes de que la realidad volviera a reclamarlos.
Valentina comenzó a despertar, sintiendo un calor reconfortante que no recordaba haber sentido en mucho tiempo. Estaba cómoda, segura, tanto que la hacía querer quedarse