La incomodidad la invadió; se preguntó si Declan solía hablar de una mujer ideal y si Margot simplemente estaba asumiendo cosas. Declan, por su parte, solo sonrió de forma enigmática.
—No te pongas nerviosa, niña —soltó Margot con una carcajada—. Se lo pregunto siempre que viene solo. Ahora que te trae a ti, pues supongo que por fin lo ha encontrado.
—Vengo de paso, Margot —intervino Declan—. Ella es alguien muy importante para mí. ¿Tienes habitaciones disponibles?
Margot hizo un gesto con la m