Valentina despertó con una sensación distinta. Al abrir los ojos, el peso en su pecho parecía haberse aligerado un poco. Se levantó con una energía que no había sentido en semanas, dispuesta a ver el día bajo una perspectiva diferente. A diferencia de las mañanas anteriores, que se sentían nubladas y asfixiantes, esta vez el mundo no parecía tan gris. Al acercarse a la ventana, pudo sentir la calidez de los rayos del sol sobre su piel; era extraño, porque incluso en los días de calor intenso, e