Al darse cuenta de que su vulnerabilidad estaba quedando demasiado expuesta ante Declan, Valentina apretó los labios y se secó las lágrimas con un movimiento rápido y decidido. Cambió su expresión a una de acero, asintiendo ligeramente. Aquel empujón, aquel reconocimiento de su talento más allá de su apellido, era el oxígeno que necesitaba para no asfixiarse. Sin embargo, el dolor persistía; no era fácil aceptar que años de noches sin dormir, bocetos descartados y esfuerzo entregado a The House