Charles cayó al suelo de rodillas cubriendo su rostro ensangrentado. Clarisse abrió los ojos ante la cara de susto de su hermana, que poco a poco mutó a disgusto. La invadió una necesidad poderosa de patear el trasero del hombre que dramáticamente se hacía la víctima.
— Si Milady se ha sentido ofendida por algo, yo… yo… me disculpo; por favor, mil perdones. —Clarisse puso los ojos en blanco ante esa declaración ridícula.
— No sea ridículo, Charles, ambos sabemos que no es ninguna víctima —se ac