A la mañana siguiente, una misiva llegó a la puerta de la Mansión Morrison, la cual era una invitación para un almuerzo en la casa de campo “Las caballerizas”, propiedad del ducado de Cambridge.
La noche anterior había encontrado a su padre en la biblioteca, ese lugar que era de ambos para pasar un tiempo juntos y a solas, pero en ese instante la tristeza y el dolor se aguzaron en su interior, enfrascándose en una riña con el hombre que le dio la vida y que, según ella pensaba ahora, se la esta