Capítulo 61 —Sabiendo
Narrador:
La orden llegó sin dramatismo. Eso fue lo peor.
Tony estaba en el despacho improvisado de la finca, revisando informes que no parecían informes y leyendo mensajes que nunca decían exactamente lo que querían decir. El teléfono vibró una sola vez. Número conocido. Voz conocida. Tono burocrático, casi aburrido.
—El problema Gustavo sigue abierto —dijo Luigi—. Hay que cerrarlo antes de que se complique.
Tony no respondió enseguida.
—Con Franco no queremos ruido —añad