Capítulo 110 —La llamada del Diablo
Narrador:
La mansión Adler tenía un silencio particular. No era el silencio de una casa vacía, sino el de un lugar donde el poder no necesita ruido para sentirse. Camila lo había notado desde que cruzó la reja, desde que Dominic los condujo por pasillos que parecían diseñados para que la gente caminara más despacio, como si el propio aire exigiera respeto.
Tony, en cambio, no miraba nada. No porque no pudiera apreciarlo, sino porque estaba en otro plano. En el