Cuando Ricardo Bruce llegó a la quinta de su hermano y abrió el portón, centró la mirada en la ventana de aquella lujosa quinta. Ahí se encontraba su esposa y su sobrino comiéndose a besos. Eso fue un golpe letal para su corazón. Inhalando gran cantidad de aire, desechó el dolor y limpió las lágrimas. Bajó del auto y a pasos rápidos se adentró en la casa. Cuando Daniel lo vio, la sangre se le cayó a los pies, más cuando sus ojos captaron el arma que su tío sostenía en la mano. Ricardo pasó el b