Cuando Malory estaba por responder, la puerta principal se abrió y por ella ingresó Ricardo.
—¡Dani! —habían pasado algunos meses desde que no veía a su sobrino. Volver a verlo le emocionó. Se abrazó a él y palmearon sus espaldas—. ¿Cuándo llegaste?
—Hace un momento —susurró Daniel mirando a Malory, quien estaba pálida.
Ricardo se acercó a su esposa, la abrazó desde atrás y acarició su barriga.
—Como ves, me convertiré en padre nuevamente. Tendrás un primo.
Daniel forzó una sonrisa y dio unas f