—¿Qué hay con mis ojos? —preguntó Kris, quedándose viéndolo fijamente.
—Me parecen muy intensos, tienen un azul inigualable y, sobre todo… me recuerdan a alguien —agregó Emir sin quitarle la mirada.
—¿A quién te recuerdan? —cuestonó Daniel.
—A alguien que no vale la pena recordar, porque ni rostro tenía.
—¿Cómo es eso? —siguió inquiriendo Daniel, quien parecía no desagradarle la presencia de ese hombre. En cuanto a Kris, se le retorcían las tripas.
—Era una cualquiera, una de esas mujeres que v