Arvid se quedó parado frente a la puerta, con el corazón latiéndole con fuerza al ver a Daniel Bruce allí.
—Tranquilo, que no vengo a verte a ti —dijo Daniel con una sonrisa idiota, intentando pasar.
Arvid le obstruyó el paso de inmediato.
—Arvid… —intervino Marlín con tono firme—. Déjalo ingresar.
Ella se paró al lado de su hijo, quitó con suavidad la mano que sostenía la puerta y permitió que Daniel pasara.
—¡Gracias, tía! —respondió Daniel, manteniendo esa sonrisa estúpida.
Cuando Kris sali