Antes de acabar la cena, Arvid tomó el control remoto y encendió la televisión que estaba pegada a la pared. Dio play al vídeo que había preparado, esperando que le gustara. Kris llevó la mirada a la pantalla y se quedó observando al pura sangre que aparecía en ella. En la comisura de sus labios se dibujó una sonrisa. Posó el codo en la mesa y apoyó la cabeza sobre su mano.
—¿Recuerdas las carreras de los pura sangres en Valleral? —preguntó Arvid.
Ella asintió sin mirarlo. A Kris le gustaban ta